Los comentarios canallas de Turistilla.


Algunas razones para elegir el destino de un viaje.

Son muchas los motivos por los que se puede elegir el destino de un viaje o de unas vacaciones. La recomendación de un amigo, el recuerdo agradable de un antiguo viaje, los consejos del empleado de turno de una agencia de viajes, la reconocida fama de un determinado monumento, la imagen paradisiaca de una playa, le espectacularidad y belleza de un espacio natural, etc. Cualquiera de ellos es perfectamente válido si, al final del viaje nos ha quedado un recuerdo agradable que, si eres de los que disfrutas con los viajes, será lo más probable.

Las nuevas tecnologías, especialmente todas las relacionadas con internet, han creado nuevos canales con los que transmitir a los potenciales viajeros nuevos estímulos para escaparse de casa. Así pues, si eres asiduo de Facebook, twitter, tuenti, o navegas por los contenidos de los fantásticos blogs de viajes que puedes encontrar en la red, tendrás, por exceso de información, dificultades en decidir el destino de tu próximo viaje o vacaciones.

Si, en cambio, eres reacio a la Social Media, no te gusta navegar por internet y te aburren los destinos clásicos, en la literatura puedes encontrar la excusa perferta para ir a éste o aquel lugar. Tienes dos opciones. La primera es un libro de viajes y seguir los pasos del autor. La segunda, y tal vez más entretenida, consiste en buscar las localizaciones de una obra de ficción. Te imaginas seguir los pasos del Lazarillo de Tormes o del Cid Campeador al tiempo que progresas con la lectura de un clásico de la literatura española.
 
Ocho días siete noches.

¡Qué lejos quedan aquellas largas vacaciones de "Verano Azul" en las que toda la familia se iba dos meses a disfrutar del veraneo al frescor de la brisa de la playa! ¡O cuando la familia entera se iba al pueblo nada más darle las vacaciones a los chiquillos en el colegio! Todo lo más, el "padre de familia, ejerciendo de "Rodríguez", se quedaba en la ciudad trabajando, pero sin excepción, todos los fines de semana se reunía con el resto de la familia en el destino de vacaciones.Esos tiempos ya pasaron.

Ahora, con el progreso que, según afirman nuestros buenos gobernantes, nos han traído los tiempos, las vacaciones de verano se han quedado reducidas a una semana. Generalmente la que coincide con el puente del quince de agosto. Pero ¿no es un mes lo que nos corresponde de vacaciones? Sí, pero hay que preparar la maleta, y dejar recogida la casa y luego tenemos que volver unos días antes para preparar nuestra incorporación al trabjo, o el regreso de los chicos al cole, y además nos dejamos unos días para descansar de las vacaciones (yo pensaba que era al revés, que las vacaciones eran para descansar del trabajo), más esos días que nos guardamos por si acaso. Total, siete días.

Perdón, dije siete días. Me equivoqué. Son ocho días y siete noches, como ponen los catálogos de las agencias que ofertan paquetes vacacionales. Que eso -ocho días- ya sí son unas vacaciones con todas las de la Ley.

El fundamentalismo ateo.

Todos estamos de acuerdo en que cualquier fundamentalismo es un peligro para la convivencia pacífica de las personas y los pueblos. En este sentido, el fundamentalismo ateo, que también existe y del que hemos visto algunas manifestaciones en España en los últimos tiempos, no es diferente a los demás. Estas manifestaciones, aunque minoritarias, no deben pasar desapercibidas y deben ser rechazadas sin ambigüedad por dos razones: en primer lugar por la falta de respeto hacia las creencias de otras personas; en segundo lugar, porque supone una exaltación de la ignorancia sobre el conocimiento de nuestra propia Historia que, nos guste o no, es la que ha perfilado nuestra idiosincracia.

Se imaginan a nuestos pueblos y ciudades sin iglesias, conventos, catedrales y demás construcciones religiosas. Eliminamos las romerías y fiestas patronales de los pueblos por sus orígenes religiosos. Sería igual una Semana Santa sin procesiones. Destruimos toda la iconografía con contenido religioso de los museos. Suprimimos por decreto el Camino de Santiago o El Rocío. Hacemos laborables el domingo y todas las fiestas religiosas. ¿Acaso no sería absurdo? Pues esto no es sino el último extremo de un fanatismo cuyo principio de actuación es avergonzarse por aquello por lo que se debiera de estar orgulloso. En definitiva, es como si un hijo desagradecido se avergonzara de sus propios padres.

Por todo ello creemos que el fundamentalismo ateo es tan peligroso como cualquier otro. Pero lo más triste de todo es ver como algunos inmerecidos representantes del pueblo son los primeros en enarbolar estas banderas fanáticas. Tal vez lo que pretenden es reducir todo el patrimonio cultural de España a sol, playa y cerveza. De ese modo amodorran a los ciudadanos para que no piensen en sus ineficaces gestiones como administradores del erario público.

La publicidad es clave para la buena marcha de un negocio, pero ha de ser veraz.

Todo negocio, independientemente del sector del que se trate, ha de tener un pilar fundamental en la publicidad. Esta puede sustentanse sobre múltiples soportes, ya sean éstos los tradicionales, ya sean los basados en las nuevas tecnologías. Pero lo que es incuestionable es que si no eres conocido, tu recorrrido no será muy largo. Estas premisas son, si cabe, mucho más contundentes en el sector turístico.

Ahora bien, no sirve cualquier eslogan publicitario para todos los negocios. Un principio básico es que la publicidad ha de reflejar con bastante fidelidad el producto anunciado. De no ser así, esta puede tener un efecto contraproducente. En ese caso, la empresa anunciada entrará en una espiral de desprestigio de la que será tremendamente complicado salir.

Por lo dicho anteriormente, cualquier campaña ha de basarse en aquellos aspectos reales en los que el negocio anunciado puede demostrar ciertas ventajas sobre sus competidores y, lo que es más importante, dirigirse a la sección de la audiencia que puede estar más interesadas en las ventajas sobre la que quieres hacer hincapié. Solo así optimizarás al máximo tus recursos y obtendrás el máximo de beneficios.


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