¿Figuras para la protección de la naturaleza? Sí, pero de otro modo.

REFLEXIONES DE KOFY, EL GATO VIAJERO.

Parque Natural Cañon del Río Lobos.
Estaba el otro día ayudando a mi hijo, que cursa tercero de primaria, a estudiar conocimiento del medio. El tema que estaba mirando trataba sobre las diferencias entre el paisaje natural y el paisaje humanizado. En él se hacía hincapié en la necesidad de preservar el paisaje natural y los métodos para lograrlo. Uno de esas formas, decía el texto, es creando figuras de protección, lo cual me pidió que le explicara, pues mi hijo, con ocho años, todavía no sabía muy bien en qué consistía eso de crear figuras de protección medioambiental. Ahí es donde llegaron los primeros problemas pues, si bien puedo explicarle lo que son las figuras de protección medioambiental, no tengo tan claro que estas sirvan para preservar el medioambiente de la acción humanizadora. Aun con todo, ejerciendo de buen padre, y dejando a un lado mi postura crítica, le conté las bondades de los amasijos legales que dan lugar a estas figuras.


Pero ahora, sin pelos en la lengua, voy a exponer una postura bastante más crítica sobre la creación de espacios protegidos de los que tanto se habla hoy en día. En primer lugar hay que decir que cada vez que nuestros representantes anuncian, o culminan, la creación de un nuevo espacio protegido, lo que hacen es poner una bandera en el plano que sirva de reclamo al turismo. Y el turismo, cuando acude en masa a un determinado paraje natural, se convierte en uno de los principales factores para su deterioro. Por lo tanto, resulta discutible que una determinada declaración sea tan efectiva para conservar en su estado original la naturaleza.

"Solo si conseguimos que los mayores interesados en la preservación del los espacios naturales sean quienes los habitan de un modo más cercano, lograremos que nuestros hijos puedan seguir disfrutando de lo que nos dejaron nuestros padres."

Pero aún hay más. Cuando nos sumergirnos en todo el entramado que va configurando la norma que regula los usos dentro del área protegida, a uno le entran más dudas sobre la efectividad de sus supuestos objetivos. Suele suceder que se añaden gran cantidad de trabas -cuando no prohibiciones- a los usos tradicionales que se han hecho del espacio por los vecinos de los pueblos colindantes. Unos usos gracias a los cuales hoy nos encontramos ciertos paisajes en perfecto estado de conservación. De ese modo, estas figuras protectoras son recibidas con recelo entre los vecinos que viven en el entorno.

Es necesario insistir aquí que es fundamental que las normas deben de plantearse de tal modo que quienes habitan esos entornos privilegiados se sientan cómodos con ellas. De no ser así, estas personas verían reflejados en esos textos la ingratitud de la sociedad hacia ellos que, generación tras generación, han sabido legarnos un extraordinario patrimonio. Solo si conseguimos que los mayores interesados en la preservación del los espacios naturales sean quienes los habitan de un modo más cercano, lograremos que nuestros hijos puedan seguir disfrutando de lo que nos dejaron nuestros padres.

Parque Nacional de los Picos de Europa.
Otro aspecto que me resulta repugnante es el protagonismo que los políticos pretenden apropiarse en este ámbito. Es más que evidente que todo lo que tenga que ver con la ecología vende mucho. Por esa razón muchos gobernantes desean verse reflejados en las pantallas de televisión como artífices de la protección de amplias extensiones de territorios. Pero lo que realmente mueve sus actos es el rédito electoral y no un sincero deseo proteccionista. Esto es muy peligroso ya que, si nos movemos impulsados por las modas, y lo ecológico ahora está de moda, ¿qué sucederá cuando los aires soplen en otra dirección?

Un punto y aparte hay que dedicarle a las diferentes figuras de protección. Las encontramos para todos los gustos y colores, lo cual creo que no ayuda nada. Y hasta hay zonas que están protegidas por varias figuras al mismo tiempo.  Todo un chiste si no fuera porque estos solapamientos suponen un derroche de recursos y esfuerzos en unos tiempos en los que no andamos muy sobrados que se diga. Parque Nacional, Parque Natural, Reserva de la Biosfera, Geoparque, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Monumento Natural, Refugio de Caza.... y lo que te rondaré morena.

Monumento NAtural de la Hoz de Beteta y Mata Asnos.


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