¡BICI! ¡TORO! Un poeta en bicicleta.

Un libro apasionante de Édouard de Perrodil.

Portada del libro "¡Bici! ¡Toro!".
Estaba llegando a sus postrimerías el siglo XIX, cuando por la cabeza de un periodista de "Le Petit Journal" pasa la idea de recorrer la distancia que separa las ciudades de París y Madrid en bicicleta. Una especie de prueba de superación, reto, o como dice el propio Perrodil, récord. No solo se trata de recorrer esa distancia, sino además de hacerlo en un tiempo limitado: una semana. Para lograrlo se hizo acompañar de su amigo Henri Farman, un joven ciclista inglés. El recorrido de esta aventura, en el que no faltaron sufrimientos y penalidades, es lo que nos relata Perrodil en el libro "¡Bici! ¡Toro!". Con un lenguaje claro, pero también apasionado, de Perrodil consigue que el lector se meta por completo en el viaje en bicicleta que nos narra.


Ilustración interior del libro "¡Bici! ¡Toro!".
¡Bici! ¡Toro! no es en realidad un libro de viajes, sino que más bien deberíamos de incluirlo en el género de aventuras. No obstante, el desarrollo de esta especie de prueba deportiva que nos narra la acompaña constantemente de pinceladas sobre los lugares que va atravesando. Primero por Francia, y luego por España, son numerosos los pueblos y ciudades que van saliendo a su paso. De muchos de esos lugares nos deja notas con las que podemos ir desgranando, no solo el modo de vida de una época, sino también las diferencias entre cada una de las ciudades, o incluso países que cruza.
Ilustración interior del libro "¡Bici! ¡Toro!".
El recorrido debe de hacerse a una velocidad media de unos 250 kilómetros al día. Este distancia no es excesiva si la valoramos a los ojos de un ciclista profesional de nuestros tiempos. Por lo tanto, para apreciar el verdadero valor de la prueba, tenemos que situarnos en las circunstancias de la época. Los caminos de finales del siglo XIX nada tienen que ver con las modernas carreteras actuales. Aun siendo esto un hándicap a tener en cuenta, la climatología tampoco fue benévola durante el desarrollo de la prueba.  Hasta hambre llegaron a pasar por el camino debido a que las infraestructuras hosteleras de aquellos años distaban mucho de reunir las condiciones mínimas para recibir el nombre que ostentaban.
Ilustración interior del libro "¡Bici! ¡Toro!".
Se sorprenderá el lector, o al menos a mi me ha llamado mucho la atención, cómo ya en esos años los medios de comunicación de la época habían logrado que casi toda la gente con la que se cruzaban sendos aventureros por el camino ya estaba al tanto de la proeza que estaban realizando. Del mismo modo hay que resaltar el apoteósico recibimiento que tuvieron de Perrodil y Farman en la ciudad de Madrid. Éste no hubiese podido ser más multitudinario aunque los madrileños de entonces hubiesen contado con la inmediatez de las redes sociales de nuestros días.

Datos técnicos:
Título: ¡Bici! ¡Toro!
Subtítulo:Un poeta en bicicleta. (París - Madrid, un vieje épico -festivo en  1893)
Autor: Édouard de Perrodil.
Editorial: Iterfolio.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena lectura, ¡¡y pasan por mi pueblo!!
(uno donde les dan cobijo, aunque al principio desconfían de ellos... marca España)

Jesus Angel Lopez dijo...

Hay que ponerse en la situación de aquellos paisanos que a finales del siglo XIX ven aparecer por los caminos de tierra o un par de jóvenes en bicicleta, que tampoco serían muy comunes en la época, y hablando en otro idioma. La sorpresa debió de ser importante.