Benidorm es mucho más que un destino turístico.

Emblema del turismo de sol y playa.

Playas de Benidorm.
Benidorm es el típico destino turístico que genera tantas simpatías como antipatías. Para muchos fue durante años símbolo de un poder económico no al alcance de todos. Se trataba de aquellos años en los que los turistas eran gentes llegadas de más allá de los Pirineos. En aquellos años eso del turismo era algo vetado para la mayoría de los españoles. Incluso hoy en día, para algunos, y pese a sus aglomeraciones, sigue manteniendo cierto estatus. Pero también es cierto que para otros esta ciudad es un ejemplo del desmán que durante los años iniciales la industria del turismo hizo sobre las costas del Mediterráneo. Sea como fuere, lo que resulta indudable es que Benidorm sigue siendo uno de los destinos turísticos más conocidos de las costas de España.


La ciudad de Benidorm se localiza en la provincia de Alicante, al norte de la capital, en la comarca conocida como la Marina Baja. Actualmente posee una población censada que ronda los setenta mil habitantes, aunque en temporada alta allí pueden coincidir hasta cuatrocientas mil personas. Todo ello dice mucho sobre cual es su principal actividad económica. Otros datos que corroboran la relevancia del turismo en Benidorm es que ocupa el tercer puesto en España, tras Madrid y Barcelona, en número de plazas hoteleras.
Playas de Benidorm.
Pero Benidorm no siempre fue así. El paso de pequeño pueblo de pescadores a gran capital del turismo se produjo a finales de la década de los cincuenta y, sobre todo, durante la de los sesenta del pasado siglo. Diferentes planes urbanísticos fueron haciendo crecer, especialmente a lo alto, el actual entramado urbano. De hecho, el edificio más alto, el Gran Hotel Bali, fue inaugurado en 2002. Es un edificio emblemático, pues en ese momento se convirtió en la construcción más elevada de España (superada cuando se levantó el complejo de las Cuatro Torres Business Área de Madrid) y el hotel más alto de Europa.

Aquel pasado modesto apenas lo atestiguan unas cuantas calles en torno al Balcón del Mediterráneo, ahora repletas de tiendas de souvenirs. Este rincón separa las dos principales playas: la de Levante y la de Poniente.
Playas de Benidorm.
El Gran Hotel Bali, con sus 186 metros de altura, no es una excepción dentro de Benidorm, sino que es otro más de los numerosos rascacielos de esta ciudad levantina. Tal es así que sobrenombres como el Nueva York del Mediterráneo sirven para describirla. Incluso leemos que tras la urbe norteamericana, es la ciudad con más densidad de rascacielos por metro cuadrado del mundo. Aparte de estos datos, que consideramos más anécdota que otra cosa, lo relevante es que el sky line de Benidorm es uno de sus grandes atractivos.
Playas de Benidorm.
No podemos terminar un artículo dedicado a Benidorm sin mencionar Terra Mítica. Es uno de esos grandes parques temáticos con los que se pretende, y posiblemente se consiga, que la estancia de los turistas sea mucho más entretenida. Un parque que, pese a los avatares políticos y económicos sufridos en su breve historia, merece la pena ser visitado.

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