Brujas, bella capital de Flandes occidental.

Conocida como la Venecia del norte.

Torre Belfort de Brujas.
La bella ciudad de Brujas, situada a unos cien kilómetros al norte de Bruselas, ha sido comparada en numerosas ocasiones con la ciudad italiana de Venecia, lo cual, en cierto modo, me parece injusto. Digo esto porque Brujas -Brugge en flamenco- posee tantos encantos, que no necesita ser comparada con ninguna otra, por muy hermosa que sea esa otra ciudad con la que se le compara, como es el caso de Venecia. El paralelismo que se establece entre ambas ciudades se debe a que algunas de las calles en sendos casos son canales recorridos por pequeños barcos, algunos de los cuales, ofrecen pequeños recorridos muy preciados por los turistas.


Canales típicos de Brujas.
Brujas fue fundada en el siglo XI, y vivió su época más floreciente durante sus primeros cuatro siglos de vida. Estos canales que ahora son recorridos por embarcaciones turísticas, fueron durante aquellos años una importante red de comunicación que la convirtieron en una de las ciudades comerciales más prósperas del norte de Europa. Pero cuando el río Zwin se encenagó, comenzaron los problemas para que las embarcaciones llegaran desde los canales a mar abierto. La consecuencia inevitable fue el comienzo de un declive económico que dejó atrás esa época dorada de la ciudad.

Del mismo modo que ocurre en muchos de los pueblos y ciudades que hoy admiramos, ese declive económico de la ciudad alejó a los especuladores urbanísticos, durante los años del desarrollismo incontrolado, de las calles de Brujas. Tal es así que, ya en el siglo XX se puso en valor el gran patrimonio que conservaba la ciudad y se procedió a su restauración. La UNESCO ha declarado a la Ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Canales típicos de Brujas.
Además de los canales, que nos ofrecen encantadores rincones, son visita imprescindible de la ciudad sus dos plazas más importantes: Grote Markt, donde se encuentra la torre Belfort, una de las imágenes más representativas de la ciudad y el Burg, más pequeña que la anterior, pero en la que se encuentran los edificios más hermosos.

Otros rincones que no debes de olvidar visitar en Brujas son el Beaterio, o Beguinage , formado por una serie de construcciones que configuran todo el conjunto, o el lago del amor (Minnewater), un rincón, cercano a la estación de trenes, con mucho encanto y que hace honor al nombre con el que ha sido bautizado.
Chocolate típico de Brujas.
Si típico son los paseos en barco por los canales de Brujas, no lo son menos los paseos en calesa. No obstante, la ciudad es de pequeñas dimensiones, por lo que resulta muy cómodo recorrerla a pie, o en bicicleta, que las verás por todos los lados. Y hablando de cosas típicas, no dejes de echarle un ojo a los encajes que encontrarás en muchos escaparates. Son auténticas obras artesanales. Por otro lado, como sucede en otras ciudades belgas, el chocolate aquí no es solo un dulce. Es una tentación escrita en mayúsculas. Imprescindible comprarlo.

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