Reflexiones de Kofy, el gato viajero.

Artículos de opinión.


Navidad, dulce Navidad.

En estos tiempos que corren queda muy snob decir aquello de "odio la Navidad" y, la verdad, no se comprende muy bien por qué. De hecho es relativamente fácil encontrar textos denostándola. En cambio, pocos artículos de opinión se centran en su defensa. Todo esto  parecería correcto si luego el comportamiento de la sociedad fuera en consonancia con estas corrientes de opinión. Pero la realidad, a la vista está, queda muy lejos de seguir la misma línea de lo que predican esos modernos que afirman odiar la Navidad. Aunque también es cierto que, por momentos, resulta un poco empalagosa, no se debe platicar contra ella. Más bien todo lo contrario. Eso sí, hay que ser críticos con aquellos elementos que adulteran una Navidad deseada.

Turistas futboleros.

Unos viajeros a los que no se tiene en cuenta cuando se habla de turismo. 

Que el fútbol es mucho más que un deporte es algo que ya nadie discute. Es un enorme negocio en el que sus empresas, los clubes deportivos y las federaciones nacionales y regionales, manejan cantidades ingentes de dinero. Las retransmisiones televisivas de los encuentros más importantes se convierten, año tras año, en los programas de mayor audiencia. Pero también, aunque sea el aspecto al que menos importancia se le da, provocan desplazamientos de grandes masas de aficionados desde unas ciudades a otras. A estas personas que siguen con gran fidelidad los colores de su equipo nadie les llama turistas. Pero su comportamiento, más allá de su diferente motivación, es muy similar a la de los turistas tradicionales. O, por lo menos, tienen muchos elementos en común.

A vueltas con el turismo rural.

Reflexiones y más......

Agroturismo Goiena
A mi me gusta el turismo rural. Me gusta ahora, que está de moda, o como se dice hoy en día, que es tendencia. Pero también me gustaba cuando eso de ir al pueblo no estaba tan bien mirado. Eso sí, no se vayan a confundir. También soy ferviente partidario del turismo de sol y playa, y del cultural, y del gastronómico...., en definitiva, de viajar conociendo lugares y gentes, de vivir experiencias nuevas y de ser tratado a cuerpo de rey, aunque como no lo soy, ni tampoco tengo demasiado dinero, aspiro a todos esos placeres al menor precio posible. Vamos, que soy un ciudadano de lo más común, pues al común de los ciudadanos les gusta, como a mi, el turismo rural, y todas estas otras cosas.
REFLEXIONES DE KOFY, EL GATO VIAJERO.

Kofy, el gato viajero.
Oiga usted. No se confunda conmigo. Yo no soy un turista. Yo viajo por vocación, para conocer otros lugares diferentes a mi lugar de residencia. Son tantas las ganas de viajar que corren por mis venas que, en cuanto mi situación laboral me deja unos días libres, ya estoy planificando un viaje. Especialmente en Semana Santa y en verano, que es cuando la empresa en la que trabajo me concede periodos más largos de vacaciones. Pero eso sí, soy un viajero, o si lo prefiere un aventurero, pero jamás un turista. Es más, odio a los turistas, esos seres que nos amargan, en más de una ocasión, los viajes a quienes de verdad viajamos con este espíritu superior. Para que se convenza usted de todo ello le voy a ofrecer una serie de argumentos con los que voy a dejar claro que no soy un turista.


¿Figuras para la protección de la naturaleza? Sí, pero de otro modo.

REFLEXIONES DE KOFY, EL GATO VIAJERO.

Parque Natural Cañon del Río Lobos.
Estaba el otro día ayudando a mi hijo, que cursa tercero de primaria, a estudiar conocimiento del medio. El tema que estaba mirando trataba sobre las diferencias entre el paisaje natural y el paisaje humanizado. En él se hacía hincapié en la necesidad de preservar el paisaje natural y los métodos para lograrlo. Uno de esas formas, decía el texto, es creando figuras de protección, lo cual me pidió que le explicara, pues mi hijo, con ocho años, todavía no sabía muy bien en qué consistía eso de crear figuras de protección medioambiental. Ahí es donde llegaron los primeros problemas pues, si bien puedo explicarle lo que son las figuras de protección medioambiental, no tengo tan claro que estas sirvan para preservar el medioambiente de la acción humanizadora. Aun con todo, ejerciendo de buen padre, y dejando a un lado mi postura crítica, le conté las bondades de los amasijos legales que dan lugar a estas figuras.

Tipos de alojamientos rurales. ¿Quién da más?

REFLEXIONES DE KOFI, EL GATO VIAJERO.

Logotipo de las posadas.
Otra más de las consecuencias del "maravilloso" estado de las autonomías es la variopinta diversidad de clasificaciones de los establecimientos hosteleros. Una diversidad que se acentúa especialmente cuando hablamos de turismo rural. Casas rurales, apartamentos turísticos, posadas, hospederías, hoteles rurales, masías, casas de poble, centros de turismo rural, cigarrales... son algunas de las denominaciones que nos podemos encontrar y bajo cuyos nombre se agrupan determinados establecimientos. Vamos, que, como no se ande uno con cuidado, cualquier día entra a pedir alojamiento a un burdel pensado que se trata de otro tipo más de alojamiento rural. 
REFLEXIONES DE KOFY, EL GATO VIAJERO.

Perece mentira que en los tiempos que corren todavía nos encontramos por algunas ciudades españolas unos personajes que pululan a la luz del día tras la caza del turista. Personajes que, de una u otra forma, intentan ganarse algunos dineros a costa de la bondad, el miedo o sencillamente los descuidos de los turistas. Y todo ello con la pasividad de unas autoridades que miran hacia otro lado sin ser conscientes de que con esa actitud están tirando por tierra una buena imagen que se tarda mucho en conseguir, pero que se va al garete en dos días. Cada viajero que vive una mala experiencia en un lugar gracias a alguno de estos personajes, cuando llegue a su tierra de origen, hablará mal de ese destino por lo que, al menos, se habrán perdido para siempre diez potenciales clientes.

Destinos nacionales versus destinos internacionales.

REFLEXIONES DE KOFY, EL GATO VIAJERO

Son muchos quienes cuando hablan conmigo esperan en mi una férrea defensa de los destinos turísticos nacionales frente a los del exterior. Incluso a veces, sin pretenderlo, termino defendiendo esta tesitura. Pero no es ese, ni mucho menos, mi manera de pensar. Para mi cada cual debe de viajar donde le de la gana, pues esto de hacer algo porque a uno le sale de sus santas narices, en este, como en cualquier otro aspecto de la vida, es el argumento más contundente que uno puede utilizar, siempre y cuando se guarde un escrupuloso respeto por las demás personas. Así pues, quien quiera viajar, que viaje, y quien no, que se quede en casa. Allá él.Y los que quieran viajar y deseen irse a la conchinchina, que se vayan para allá. Y si se quieren ir al pueblo de al lado, pues también estupendo.

La amabilidad, un valor añadido que cuesta poco y rinde mucho.

REFLEXIONES DE KOFY, EL GATO VIAJERO.

KOFY, el gato viajero.
¡Con lo poco que cuesta, lo mucho que aporta y cuántas veces se echa en falta! Me refiero a la amabilidad. Una cualidad que debiera ser condición imprescindible para todos aquellos que trabajan de cara al turismo y que, en cambio, no son pocos quienes parecen ignorarla. Camareros, recepcionistas, guías, informadores turísticos... y tantos otros que, de una forma u otra, pueden condicionar el bienestar del viajero, son capaces de amargar las vacaciones a más de uno. Además, con su trato agrio logran, a largo plazo, horadar el prestigio de un establecimiento o un destino turístico. No hay que olvidar que las buenas experiencias o los malos modos correrán de boca en boca con una rapidez pasmosa. 

No hay comentarios: