Santiago de Compostela.

La Plaza del Obradoiro.

Fachada de la catedral compostelana.
Dicen en Galicia que cuando llueve en verano, las carreteras de acceso a la capital gallega se colapsan. La razón es que al no poder ir a la playa debido al mal tiempo, todos los turistas piensan lo mismo y se van a vistar Santiago. Puede ser esta una buena excusa, pero nunca un motivo. A la capital compostelana si algo le sobra, son motivos para ser visitada. Muchos de esos motivos se concentran en un único espacio: la Plaza del Obradoiro.

Brilla con luz propia la fachada barroca de la catedral, en cuyo seno alberga una joya románica: el Portico de la Gloria. Una espectacular escalinata sirve de acceso a la puerta oeste de la catedral compostelana, en cuyo interior, según la tradición, reposan los restos del apostol Santiago. Pero no es la catedral el único monumento destacable de la plaza del Obradoiro. Otros edificios de muy notable valor artístico rodean la Plaza. Al lado norte está cerrada por la fachada plateresca  del antiguo Hospital Real, hoy convertido en el lujoso Parador de Turismo "Hostal de los Reyes Católicos". Frente a la fachada de la catedral se levanta el Palacio Raxoi, un imponente edificio de aires neoclásicos. Por último, en el lado sur nos encontramos el Palacio de San Xerome con una discreta portada románica. Toda una anarquía de estilos arquitectónicos que forman una composición armónica ante el sentido de la vista.
Peregrino en la Plaza del Obradoiro.
No obstante lo anterior, este recinto cobra mayor atractivo con su actividad cotidiana. En este sentido sus más llamativos transeuntes son los peregrinos que, tras el esfuerzo del largo camino, alcanzan ilusionados su meta. Pero este espacio es compartido por infinidad de personajes que a lo largo del día, y los periodos del año, ejercen en él las más dispares actividades. Allí nos podemos encontrar con artistas callejeros en busca de limosnas caritativas, funcionarios de la Xunta, manifestantes reivindicativos, procesiones en Semana Santa, la tuna universitaria encandilando a grupos de turistas japoneses, concentraciones de gaitereos y, así, un largo etcétera.
Escalera interior del Parador.
Pero una visita a esta bella plaza no sería completa sin pernoctar en el Parador "Hostal de los Reyes Católicos". En el interior de este edificio se sirven cuatro bellos claustros, unas monumentales escalinatas y bellos tránsitos, todo ello aderezado con sumo gusto y gran lujo. El Parador ciertamente es caro, pero si en algún lugar merece la pena hacer un esfuerzo económico por un placer sibarita, quizá ningún otro como éste. Además, al contar con muchas habitaciones, no es difícil encontrar alguna oferta que lo haga más accesible.

Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela.

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