Monasterio de Uclés.

El Escorial de la Mancha.

Detalle en la fachada de la Iglesia.
Aquel viajero que se llegue hasta el Monasterio de Santiago Apóstol de Uclés se sorprenderá cuando su vista se enfrente por primera vez a la impresionante mole del edificio. Se trata de una construcción que, aunque combina diferentes estilos arquitectónicos, en el conjunto predominan las líneas herrerianas, circunstancia por la cual ha recibido el sobrenombre de El Escorial de la Mancha. La relevancia del monasterio es mayor, si cabe, por el hecho de levantarse junto a pequeños pueblecitos, de marcado ambiente rural, en la comarca de la manchuela conquense. Pese a todo, muestra una estampa altiva, compartiendo protagonismo con las torres y murallas del viejo castillo que le precedió en el tiempo.

Vista general del Monasterio de Uclés.

Este histórico lugar fue cabeza de la Orden de los Caballeros de Santiago y a él están ligados grandes personajes de la Historia de España. De dicha Orden de Caballería fue prior el padre de Jorge Manrique, a quien éste le dedicó las famosas coplas a su muerte y allí yacen, además, los restos del poeta. Entre sus muros estuvo preso otro ilustre escritor: Francisco de Quevedo. Incluso el todopoderoso Napoleón anduvo guerreando por los lares.
Fachada principal del Monasterio de Uclés.
Si rica es la historia, no lo son menos los tesoros artísticos de los que podréis disfrutar durante la visita. Nada más entrar en el edificio, atravesando una magnífica portada barroca, llegaréis a un amplio claustro en el que sobresale el brocal de un bello aljibe plateresco. No es nada más que el principio de una larga serie de elementos de gran interés. Una monumental escalera para acceder al piso superior; un cuidadísimo artesonado sobre el refectorio; una iglesia acorde a la grandiosidad el conjunto; una sacristía, reconvertida a capilla, decorada con delicados relieves; un puntiagudo chapitel que cubre la cúpula del crucero; son solo algunos de los aspectos más relevantes ante los que iréis haciendo un alto durante la visita.
Detalles exterior de las ventanas del refectorio.
Este antiguo monasterio ya no alberga monjes ni caballeros tal como hizo en sus orígenes, pero si conserva su ambiente religioso ya que es el Seminario Menor de la Diócesis de Cuenca. Aí pues, si lo visitáis durante el periodo escolar, os encontraréis durante la visita con los seminaristas centrados en sus tareas cotidianas. Pero a lo largo de su dilatada historia estos robustos muros acogieron a presos, cuando su destino lo convirtió en cárcel, o a enfermos, cuando se utilizó como hospital. ¿Quién sabe lo que le deparará el futuro?

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