Catedral de Palma de Mallorca.

Un icono inconfundible.

Bello rincón de la ciudad de Palma.
En la torre de la catedral de Palma de Malloca hay una campana cuyo peso supera las cinco toneladas. Esa campana es conocida con el nombre de n'Eloi. Sobre ella se dice que cuando suena, su sonido se oye en casi toda la isla. Anécdotas y exageraciones aparte, lo que no es discutible es que esta catedral se ha convertido en el icono que mejor representa, no solo a la ciudad de Palma, sino a toda la isla de Mallorca. Con muy contadas excepciones, cualquier libro, guía o folleto turístico que trate de la isla mallorquina, a buen seguro que ilustra su portada con la inconfundible silueta del edificio catedralicio.

Catedral de Palma de Mallorca.
La enorme mole pétrea, coronada con enhiestos pináculos y equilibristas arbotantes, domina, desde su privilegiada posición, toda la bahía de Palma. Levantada entre los siglos XIII y XVI, es uno de los más representativos templos erigidos con las pautas del estilo gótico. Pero en el edificio vemos la conjunción de otras corrientes arquitectónicas y, sobre todo, escultóricas. Entre las útimas aportaciones artísticas al templo cabe destacar las que hiciron Gaudí y, más recientemente, Barceló. Tanto las aportaciones de Gaudí, como las de Barceló, se culminaron pese a la fuerte oposición a las que se tuvieron que enfrentar sus promotores. Eso sí, el paso del tiempo ha demostrado que la participación de reconocidos artistas en el templo han logrado enriquecer y engranecer más, si cabe, el interés de la Catedral.
Edificio de la Almudaina, en Palma de Mallorca.
Parece ser que antaño las olas del mar llegaban casi hasta los mismos muros de la Catedral. De ese modo su silueta podía quedar reflejada en el agua. Distintas astuaciones urbanísticas sobre el paseo marítimo alejaron la olas del mar. No obstante, otros diseños crearon "Parc de la Mar" en cuyas aguas puede verse reflejada nuevamente la silueta de la catedral.
Por si al visitante le pareciera motivo insuficiente la estampa de la Catedral, a su lado, cuan si de un vecino envidioso se tratase, se yergue el edificio de la Almudaina. Este edificio ha tenido varios usos a lo largo de su historia siendo uno de ellos el de residencia real. En la actualidad, además de estar habilitada para las visitas turísticas, algunos de sus salones se usan ocasionalmente para recepciones reales de gala.
En cualquier momento del día el conjunto monumental se nos muestra con toda su magnificencia. No obstante, creo que el mejor momento para disfrutar de la estampa es el ocaso de un día de invierno. Es entonces cuando los últimos rayos de sol tiñen las piedras calizas de la Catedral y de la Almudaina de una cálida tonalidad anaranjada que le confieren un encanto especial.

Vista general del edificio de la catedral mallorquina.

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