Plaza de Toros y Santuario de las Virtudes.

Un oasis en plena Mancha.

Plaza de Toros de Las Virtudes, Puerta.
La Mancha, ese amplio espacio en el que don Quijote vivió sus andanzas literarias, no deja de sorprendernos a cada paso que damos. En esta ocasión nos vamos al sur, donde la llanura manchega se aproxima al precipicio de Sierra Morena para caer de sopetón en los olivares de Andalucía. Es allí donde encontramos el pequeño remanso de paz lleno de encanto que se ha generado en torno a la Plaza de Toros de Las Virtudes. Un lugar que merece la pena ser visitado sin prejuicios para poder disfrutar de los detalles con los que la arquitectura popular ha ido dando respuesta a los diferentes problemas constructivos que fueron planteándose.


Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes,
Una Plaza de Toros, un pequeño santuario, un parque frondoso y unas pocas casas forman este conjunto que, por momento, nos hace olvidar que estamos en esta tierra en la que el sol se muestra implacable durante los meses estivales. Si bien es la plaza de toros el principal reclamo turístico de este lugar, todos los elementos que configuran este escenario son imprescindibles.

Detalles de soportales en la Plaza de Toros de Las Virtudes.
De la Plaza de Toros de las Virtudes, del siglo XVII, dicen algunos que es la más antigua de España. Otros ponen su énfasis en su planta cuadrada. Para mi el atractivo de esta plaza está en cómo se han ido dando diferentes respuestas arquitectónicas en cada uno de sus lados. El resultado ha sido una combinación de piedra y madera que, aun siendo tan diferentes ambas, parecen estar hechas para convivir las unas con las otras en armoniosa compañía. 

Vista General de la Plaza con el Santuario al fondo.
Junto al coso taurino se encuentra adosado el santuario de Nuestra Señora de las Virtudes. Aunque para ser correctos deberíamos decirlo al contrario, pues el templo es anterior. De él destacamos su techumbre mudéjar y el camarín barroco. No se si tanta proximidad entre plaza de toros y santuario inyecta en los toreros cierta protección sobrenatural. Lo que si es seguro es que el pueblo –Santa Cruz de Mudela- deja un tanto retirados tanto a los devotos de la Virgen como a los aficionados taurinos. Pero si tenemos en cuenta que esos seis kilómetros que separan Las Virtudes del casco urbano han servido, en cierto modo, para preservar el encanto del lugar, la distancia parece la adecuada.

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