Talavera de la Reina.

De la cerámica a la ingeniería de vanguardia.

Talavera de la Reina, Toledo.
Pudiera parecer que hablar de la ciudad toledana de Talavera de la Reina en un blog de viajes no es lo más adecuado ya que no son pocos quienes asocian a este lugar la etiqueta de ciudad industrial y de poco interés turístico. No es este sino otro de tantos prejuicios, tan injusto como erróneo, contra los que tienen que bregar a diario las autoridades municipales para poder promocionarse con éxito de cara al turismo. Que Talavera es una ciudad industriosa es cierto. Tanto es así que el municipio es el más poblado de la provincia, siendo incluso superior a la de la propia capital de Castilla la Mancha. Pero también es cierto que junto al ayuntamiento, a orillas del río Tajo, el casco urbano muestra una imagen cuidada en la que, cuando menos, bien merece la pena hacer un alto en el camino.




Río Tajo a su paso por Talavera de la Reina.
Otro tópico es el de la cerámica. Las cerámicas de Talavera son famosas desde antiguo y sería largo citar los lugares del mundo que han utilizado la cerámica talaverana en sus decoraciones. Pero como lo que nos interesa en este viaje no es lo que de aquí ha salido, sino más bien lo aquí se ha quedado, os diré que en este sentido no hay que visitar este o aquel monumento, sino que hay que recorrer pausadamente la ciudad. De ese modo iréis viendo por doquier pequeñas muestras de este arte. Veréis cerámicas decorando fachadas de edificios públicos y privados, antiguos y modernos; os sentaréis en bancos recubiertos de cerámicas o seguiréis las indicaciones de carteles también de este mismo material.

El nuevo puente ha cambiado el horizonte de Talavera de la Reina.

Siendo la cerámica uno de los referentes de la ciudad, los fetichistas de las compras -Talavera también es una ciudad muy comercial- lo deben de tener muy claro. Para ello lo recomendable es buscar una alfarería tradicional para hacer allí las adquisiciones, pero si os matan las prisas, algo muy frecuente en la ciudad, no os preocupéis. Hay muchas tiendas en las que poder comprar los correspondientes recuerdos.

La cerámica esta omnipresente.
No podemos irnos de esta próspera ciudad de Castilla la Mancha sin acercarnos a la ribera del Tajo y deleitarnos en sus frondosos paseos. El río, que por estas alturas recibe las aguas de uno de sus principales afluentes, el Alberche, es, por varios motivos, otra de las señas de identidad de la ciudad. El Tajo parte la ciudad en dos que, a su vez, quedan unidas por varios puentes. Uno de estos puentes, el más nuevo, inaugurado no hace demasiado tiempo, ha de convertirse, sin duda alguna, en el gran icono de la ciudad. La obra resuelta mediante una soberbia y compleja obra de ingeniería ha dado lugar al puente atirantado más ancho del mundo con un solo pilono de 190 metros de altura. Bien podemos afirmar a la vista de la obra que el horizonte talaverano ha cambiado.

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