La Alberca, uno de los pueblos más bonitos de España.

Al sur de la provincia de Salamanca.

Plaza Mayor de La Alberca
Si se le pidiese a alguien que confeccionara una lista con los pueblos más bonitos de España, la localidad salmantina de La Alberca debería ocupar un lugar privilegiado. Quien escribe estas líneas la conoció hace ya unos cuantos años, guardando del lugar un grato recuerdo. Desde entonces, y ya iba camino de treinta años, no había tenido oportunidad de volver, hasta ahora. Aquellos lejanos recuerdos, sin duda buenos, se han visto superados de largo. Si bella la recordaba, mucho más la he encontrado en mi reciente visita. Por esta razón comenzaba este artículo insinuando que, con todo merecimiento, La Alberca debe ocupar una posición de honor en una hipotética relación de pueblos con encanto.

Para describir este pueblo serrano no hay que citar este o aquel edificio. Allí no encontrará el viajero palacios blasonados de esos en los que sus ricos moradores acostumbraban a hacer ostentación de su pecunio mediante una decoración de la fachada con los modelos arquitectónicos al uso. En La Alberca sus habitantes acostumbraron -y mantienen la costumbre- a decorar sus fachadas utilizando como principales elementos constructivos la madera, tan abundante en las tierras circundantes, y la piedra. Incluso la iglesia parroquial, con su modesta monumentalidad a base de recios sillares, se nos antoja poca cosa para este bello pueblo.
Calle de La Alberca, Salamanca.
Por todo lo dicho, La Alberca hay que recorrerla sin rumbo fijo. De aquí para allá, con el único plano de la intuición. Escudriñando cada calleja y deteniéndose en cada rincón, donde multitud de sorpresas irán encandilando poco a poco al viajero. Eso sí, siempre hay que tomar como referencia su Plaza Mayor. El trazado irregular de su callejero invita, además a que así se actúe.
Terrazas en la Plaza Mayor de La Alberca, Salamanca.
En la Plaza Mayor se encuentra el ayuntamiento, tan en la línea del resto de construcciones, que casi cuesta trabajo identificarlo. Solo las banderas oficiales delatan su presencia. Aunque desnivelada, y con un firme irregular por culpa del pavimento empedrado, es un buen lugar para, si el tiempo acompaña, sentarse a refrescarse en alguna de sus terrazas. El reloj irá avanzando sin apenas percatarnos, pues estaremos ensimismados en el colorido de los balcones de madera profusamente engalanados de geranios.

Un viaje a La Alberca no debe limitarse a visitar el pueblo. Sus alrededores ofrecen numerosos encantos como para pasarlos por alto. Muy cerca hay otros bellos pueblos que han quedado eclipsados por la fama del primero. No obstante, bien merecen, al menos, un alto en el camino. Por fijarnos solo en algunos, citaremos Mogarraz y Miranda del Castañar. El primero es famoso por una curiosidad. En las fachadas de las casas están pintados los rostros de sus moradores. En el segundo el viajero también podrá contemplar numerosos elementos típicos de la arquitectura popular de la zona.
Calle de La Alberca, Salamanca.
También muy cerca de La Alberca se pueden descubrir bellos paisajes. El Parque Natural de las Batuecas - Sierra de Francia es un paraje que bien merece la pena conocer. Ejemplares de árboles centenarios comparten espacio con abrigos en los que se han descubierto pinturas rupestres.

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