Castillo de la Mota, en Medina del Campo.

Ladrillos contra artillería.

Castillo de la Mota.
Recorriendo los pueblos vallisoletanos se puede comprobar que nos encontramos en una de las tierras más prolijas en edificaciones militares. Hasta tal punto esto es así,  que bien podemos afirmar que Valladolid es una de las provincias de España que más castillos conserva. Algunos de ellos muy espectaculares. Los hay de diferentes épocas, con fisonomías bien distintas y con dispares estados de conservación. Uno de los mejor conservados, y como consecuencia lógica, uno de los más visitados, es el de La Mota, en la localidad de Medina del Campo.


Lo primero que llama la atención al viajero curioso es su nombre, pues como sucede en la mayoría de los casos, no es el de la localidad sobre la que se asienta. Aun así, es tal su fama que, cuando uno habla del castillo de la Mota, todo el mundo sabe que nos referimos al castillo de Medina del Campo. Su nombre se debe a que está construido sobre una mota, que no es otra cosa que una elevación del terreno. O sea, un lugar de fácil defensa y mejor dominio visual sobre sus tierras circundantes.
Castillo de la Mota en Medina del Campo, Valladolid.
Otra cosa que llama la atención es el material utilizado para su construcción: el ladrillo. Aunque no es el único por estos lares en recurrir a él, sí resulta curioso la utilización de un material tan aparentemente endeble en un edificio con fines tan guerreros. No obstante, parece ser el que ladrillo, tan vulnerable al paso de los siglos, no lo es tanto a los golpes de la artillería, pues nos cuentan que amortigua mejor los impactos de los proyectiles.
Vista General del Castillo de la Mota de Medina del Campo.
Algo que también hay que destacar en esta fortaleza es que al utilizar el ladrillo, su fisonomía, enriquecida con ciertos elementos de la decoración mudéjar, se nos antoja más fotogénica que sus congéneres pétreos.

Tras cruzar el lugar que ocupa el puente levadizo que salva el profundo foso, el visitante debe atravesar la puerta en recodo que tan eficaz resultaba para impedir el uso de los arietes por parte de los atacantes. Una vez en su interior destaca un patio interior de aires castellanos, cuidadosamente restaurado. al que se asoma, por encima de la cubierta, la recia Torre del homenaje.
Patio interior del Castillo de la Mota.
Imprescindible es subir a lo alto de la Torre del Homenaje. Las vistas que desde ella se obtienen son magníficas. Eso sí, mucho cuidadín con la escalera en caracol y de peldaños de desigual altura que, si bien dificultaban el asalto a los enemigos, ahora constituyen un peligro para los turistas más imprudentes.
Patio de armas del Castillo de la Mota.
Como la historia de todo castillo que se precie debe contar leyendas de señores feudales y princesas prisioneras,este de la Mota no iba a ser menos y, entre sus moradores más ilustres se encuentra el de  la reina Juana I de Castilla, más conocida como La Loca, que se recluyó en él tras el fallecimiento de su amado Felipe el Hermoso.

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