Salinas de Imón, en Guadalajara.

De floreciente industria a baños relajantes.

Imagen de las Salinas de Imón.
Cuando uno recorre pausadamente los caminos de España puede encontrarse lugares que no aparecen en las guías de turismo o, si lo hacen, es muy someramente. Lugares, a mi modo de ver, muy interesantes y muy hermosos. Tal es el caso de las Salinas de Imón, en la provincia de Guadalajara. Situado a mitad de camino de las turísticas localidades de Sigüenza y Atienza, la mayoría de los viajeros que transitan por estas carreteras, más preocupados de clavar chinchetas en un mapa que de disfrutar de las sorpresas del camino, pasan de largo por este rincón en el que bien merece la pena hacer una parada. Dos razones nos invitan a hacer un alto en el camino en este lugar del que hoy hablamos. Por un lado la historia del paraje, por otro, la belleza del entorno.


Estampa fotogénica de las salinas de Imón.
Las Salinas de Imón, declaradas actualmente Bien de Interés Cultural, fueron en su día las más importantes de toda la Península Ibérica. Desde el siglo X fueron explotadas, primero en manos de la Corona, después del obispado de Sigüenza. Ahora, en cambio, están abandonadas, o casi, pues todavía vemos que se extrae sal, aunque sea de modo testimonial. Fue en los años noventa del siglo pasado cuando estas salinas dejaron de funcionar de forma industrial.

Salinas de Imón.
De toda aquella floreciente actividad, se conservan en la actualidad una serie de edificaciones en un lamentable estado. Lo que fueran almacenes y dependencias han quedado reducidas a meras ruinas que dejan al desnudo lo ingrato que podemos llegar a ser con nuestra propia historia. También vemos las amplias piscinas en las que se exponía, a la eficaz labor del sol, el agua salada que al evaporarse dejaba sobre el fondo su preciado fruto.

Gracias a la labor residual de extracción de sal de la que hablamos anteriormente, podemos contemplar varias piscinas colmadas de agua salada en diferente proceso de evaporación. Esto da lugar a que cada una de ellas muestre una tonalidad diferente dando como resultado un conjunto muy vistoso y fotogénico.

Las Salinas de Imón muestran estas bellas tonalidades.
Las aguas saladas que alimentaban estas salinas proceden de corrientes subterráneas que hoy en día alimentan espacios perfectamente habilitados para el relax del viajero. Unas modernas instalaciones turísticas que el viajero puede encontrar en la localidad de Imón, pese a que no llega ni al medio centenar de habitantes.

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