Catedral de León, primer Monumento Nacional de España.

Conocida con el sobrenombre de la Pulchra Leonina.

La Catedral es el edificio más importante de la ciudad de León y, junto con las de Burgos y Toledo, es considerada una de las tres grandes catedrales góticas levantadas en España. De clara influencia francesa, destaca por sus vidrieras. Constituye uno de los hitos más importantes del Camino de Santiago, y su visita debe de hacerse de marera pausada para poder descubrir y disfrutar de cada uno de los múltiples tesoros que reúne.



Donde ahora observa el visitante una bella catedral gótica, hubo antes otra románica. Y antes de la catedral románica. se levantaba una mozárabe. Y esta construcción mozárabe vino a ocupar el espacio que con anterioridad había ocupado un palacio regio, y mucho antes unas termas romanas. Pero viendo la actual catedral, es sencillo olvidarse de lo que hubo antes. Tan grande y hermosa es, que fue el primer edificio en ser declarado Monumento Nacional en España. Eso sucedió en 1844, durante el reinado de Isabel II.


Una de las características más relevantes de este templo son las magníficas vidrieras que llenan de color el interior. Estas vidrieras ocupan, además, un espacio generoso. Los muros han quedado reducidos a su mínima expresión dejando grandes huecos para los ventanales. Es lo que alguien ha denominado la desmaterialización del arte gótico. Ver como la luz del sol es tamizada por las vistosas vidrieras inundando de color todo su interior es uno de los espectáculos más hermosos que se pueden disfrutar en la capital leonesa.


Para su construcción se utilizó piedra de la localidad de Boñar, situada al norte de la provincia. Esta piedra se caracteriza por ser muy blanca y blanda. Esta última característica permite que sea fácil de esculpir, pero cuenta con la desventaja de que es frágil y fácilmente deteriorable. Quizá el hecho de ser un edificio tan blanco es el que inspiró a alguien el sobrenombre de Pulchra Leonina, que es el sobrenombre con el que es conocida popularmente.

Este edificio gótico fue comenzado a construir en el siglo XIII finalizando la obra principal en el siglo XV. En los siglos posteriores no han cesado las obras de reforma y restauración. Está dedicada a Santa María de Regla y es uno de los edificios más relevantes que encontrarán los peregrinos que siguen el camino francés en dirección a Santiago de Compostela.


Durante su construcción los problemas con la cimentación fueron constantes, lo cual sirvió para la confección de la Leyenda del Topo. Sobre la puerta de San Juan cuelga un pellejo que según la tradición es el de un gran topo que durante la noche horadaba los cimientos haciendo baldío el trabajo que los canteros ejecutaban durante el día. Cuando se descubrió el asunto y se dio muerte al destructor animal, se uso su piel a modo de trofeo. La verosimilitud de la leyenda es más que cuestionable, pero resulta muy útil para recordar los graves problemas de cimentación de un edificio que, unido a la ligereza de sus muros y la blandura de la piedra, planteó muchas dudas.

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