Rocamadour, uno de los lugares más visitados de Francia.

Situado en el departamento de Lot, región de Occitania.

Rocamadour es un conjunto de construcciones religiosas levantadas en un paraje imposible que han sido rodeadas de los atractivos necesarios para convertirse, con el paso de los siglos, en meta para millones de peregrinos. A sus pies creció el caserío que forma un bonito pueblo muy digno de visitarse. Y todo ello enmarcado en un paisaje de extraordinaria belleza. Por lo tanto, Rocamadour reúne todos los requisitos para ocupar un puesto privilegiado entre los destinos turísticos de Francia.


La etimología del nombre de Rocamadour procede de "roca de Amador". Según cuentan los paneles informativos que el visitante puede leer en este santuario, junto al lugar en el que reposan las reliquias del santo, en 1162 unos monjes benedictinos encontraron en este lugar el cuerpo incorrupto de San Amador.

Pero, más que las reliquias de San Amador, el motivo por el que este lugar ha atraído históricamente  a millones de peregrinos es la imagen de la Virgen Negra. Esta Virgen ha sido tan venerada que hasta Rocamadour, siglos atrás, llegaron en peregrinaje reyes de varios países. Incluso grandes santos de la Iglesia como San Antonio de Padua o Santo Domingo de Guzmán son contados como peregrinos de renombre.

Los visitantes que hoy día llegan a este idílico paraje son, sobre todo, turistas. Pero turistas que llegan de forma masiva. Es por ello que el vehículo hay que dejarlo estacionado en alguno de los aparcamientos que se han habilitado en el entorno. Desde esos aparcamientos una flota de autobuses y trenes turísticos, perfectamente organizados, acercan a los visitantes hasta la entrada del pueblo.


Al atravesar la puerta de entrada al recinto urbano, el viajero se sentiría trasladado a la Edad Media de no ser porque los numerosos establecimientos turísticos, y sus clientes, desfiguran el ambiente. Aun así, no resulta difícil imbuirse en la atmósfera especial que destila el lugar. Tras recorrer la concurrida calle principal, toca ascender la Gran Escalera que conduce hasta el corazón del Santuario. Un Santuario formado por varias dependencias que están construidas pegadas a la roca y desafiando todas las leyes de la gravedad. Como se dijo más arriba, entre las diferentes salas que se pueden visitar, lo que más curiosos y devotos atrae son la tumba de San Amador y la imagen de Santa María de Rocamadour que, según la leyenda, fue esculpida por San Amador con ayuda del apóstol San Lucas.


Mas arriba del santuario, en lo alto de la montaña, se localiza un Castillo-palacio que también es imprescindible visitar. Las perspectivas cenitales que desde allí se obtienen del pequeño núcleo urbano de Rocamadour son inolvidables.

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