Visita imprescindible en un recorrido por la Isla de Mallorca
Sóller es una de las localidades más emblemáticas de Mallorca. Enclavada en el corazón de la Sierra de Tramontana, fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en junio de 2011 en la categoría de paisaje cultural. Está rodeada de montañas, pero también abierta al mar a través de su puerto. Pese a la presión del turismo masivo que invada la isla, la villa ha sabido conservar una identidad propia marcada por la historia, la naturaleza y una fuerte tradición cultural.
Durante siglos, Sóller permaneció relativamente aislada del resto de la isla debido a la barrera natural de la Sierra de Tramontana, Serra de Tramuntana en mallorquín. Esta circunstancia influyó decisivamente en su desarrollo económico y social. La localidad basó su prosperidad en la agricultura, especialmente en el cultivo de naranjas y limones, productos que alcanzaron gran prestigio y se exportaron a numerosos países europeos, en particular a Francia. Por otro lado, la emigración de muchos sollericos a tierras francesas a finales del siglo XIX dejó una huella palpable en la arquitectura modernista. Así se puede apreciar en el acabado de algunas construcciones del pueblo.
El centro histórico de Sóller destaca por su encanto y armonía. La Plaza de la Constitución es el corazón de la vida social. Está presidida por la imponente iglesia de Sant Bartomeu, cuya fachada modernista fue diseñada por Joan Rubió, discípulo de Antoni Gaudí. En la misma plaza se encuentra el Banco de Sóller, otro ejemplo notable del modernismo mallorquín. Calles empedradas, casas señoriales y pequeños comercios tradicionales completan un entorno que invita a callejear sin prisas.
Uno de los símbolos más conocidos de la localidad es el tranvía de Sóller, que conecta el centro del pueblo con el Puerto de Sóller. Inaugurado en 1913, este histórico medio de transporte ofrece un recorrido pintoresco entre huertos de naranjos y vistas al mar. El puerto, por su parte, es un animado núcleo costero con playas, restaurantes y un paseo marítimo desde el que se pueden contemplar espectaculares puestas de sol.
Sóller también es un destino privilegiado para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Desde el municipio parten numerosas rutas que atraviesan la Sierra de Tramontana, como el antiguo camino que conecta Sóller con Deià o la subida al Puig Major. Estas excursiones permiten descubrir paisajes de gran belleza, con olivares centenarios, torrentes y miradores naturales.
En el ámbito cultural, la localidad alberga espacios como el Museu Can Prunera, dedicado al arte modernista y contemporáneo, y mantiene vivas tradiciones populares como el Firó, una fiesta que recrea el ataque de piratas sufrido en el siglo XVI. Gastronomía, patrimonio y entorno natural convierten a Sóller en un lugar donde pasado y presente conviven en equilibrio, ofreciendo al visitante una experiencia auténtica y profundamente mallorquina.



