Pueblo pontevedrés de Combarro.

El hórreo elevado a arte.

Hórreo de Combarro.
No cabe la menor duda de que uno de los elementos más represenativos del arte popular de Galica es el hórreo. Se trata de un pequeño granero separado del suelo a través de unos pilares pétreos. Los podemos ver repartidos por toda la geografía gallega, ya sea en los pueblos de interior, ya en los costeros. Incluso más allá de las fronteras gallegas los podemos encontrar por tierras asturianas e incluso por el noroeste de Castilla león. Pero si tuviéramos que señalar un punto donde esta construcción es poco menos que venerada, ese lugar sería, sin duda alguna, el pequeño pueblo de Combarro.


Calle de Combarro, Pontevedra.
Enclavado junto a las aguas del Atlántico, al abrigo de la Ría de Pontevedra, y frente a la isla de Tambo, este pequeño pueblo conserva un conjunto de variados y pintorescos hórreos entremezclados con el bello caserío que conforma su casco antiguo. Todo ello, cómo no, salteado con algún que otro cruceiro tan característico del paisaje gallego. Estas construcciones han sido levantadas principalmente con las abundantes piedras de granito que es otro de los elementos que le da personalidad, no solo al pueblo de Combarro, sino a toda esta comarca.
Detalle.
Algunos de los hórreos de Combarro ofrecen la peculiaridad de que se accedía a ellos desde barca. Así pues, se condensa en ellos los dos elementos más característicos de la tradicional vida del pueblo gallego: el campo y el mar. Tan hermoso y bien conservado es el conjunto que, como suele ocurrir en estos casos, ese devenir tradicional apegado al campo y al mar ha ido evolucionando hacia el aprovechamiento de la riqueza que genera el turismo. De ese modo, los hórreos ya no guardan grano, sino que se han convertido en un atractivo para los visitantes que, sobre todo en periodos de vacaciones, recorren sus calles empedradas.

Crucero en Combarro.
Las viejas casas de pescadores de la Rúa do Mar y adyacentes ahora las ocupan restaurantes y tiendas de recuerdos. Entre los muchos restaurantes que allí os podéis encontrar hay uno que tiene cierto renombre que es "Casa Albariños". No os puedo contar que tal se come en ese establecimiento ya que cuando tuve intención de ir allí a comer, pese a ir a una hora más bien temprana, estaba todo él reservado. Posteriormente me crucé con Mariano Rajoy, y su correspondiente "séquito", que se dirigían al mencionado restaurante. En cualquier caso, no faltan restaurantes donde comer marisco, en cualquiera de sus modalidades, acompañado, como no podía ser menos, con un buen albariño.

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