Parque Arqueológico de Segóbriga.

Centro de Interpretación de Segóbriga.
Una de romanos.

Si quieres conocer como se vivía en una ciudad del antiguo imperio romano, nada mejor que visitar una de sus ciudades o, mejor dicho, lo que queda de ella. En la Península Ibérica tenemos varios ejemplos en distinto estado de conservación. Uno de ellos es la ciudad de Segóbriga, ubicada en el término municipal de Saelices, en la provincia de Cuenca. Su acceso es muy fácil, pues apenas se encuentra a tres kilómetros de la Autovía que une Madrid con el levante, a la altura del kilómetro 103. Teniendo en cuenta que se trata de una ciudad de más de dos mil años de antiguedad, y que fue abandonada hace más de mil, su estado de conservación es más que aceptable, sobre todo si lo comparamos con otros de similares características, siendo uno de los parques arqueológicos más importantes de España.


Anfiteatro de Segóbriga, Saelices, Cuenca.
Lo primero que te encontrarás en la ciudad son las gradas del teatro. En ellas te llamará la atención la separación que determinaba la posición de cada ciudadano segobricense según su rango social. Muy cerca, rivalizando en monumentalidad, se halla el anfiteatro. Desde lo alto de sus gradas resulta sencillo imaginarse las peleas de los gladiadores entre sí, o con temibles fieras.
Teatro de Segóbriga.
Aunque el teatro y el anfiteatro son los edificios más emblemáticos de una ciudad romana no debes pasar por alto el resto de construcciones. Como toda gran ciudad romana, Segóbriga contaba con un foro, que es el espacio en el que se reunían los ciudadanos, un circo para asistir a las carreras de caballos y, cómo no, las termas. Es de sobra conocida la afición entre los ciudadanos romanos por los baños públicos.
Termas del Parque Arqueológico de Segóbriga.
Pero Segóbriga no es solo una relevante ciudad romana que llegó a acuñar moneda. Desde el centro de interpretación que da acceso al Parque Arqueológico, hasta el lugar en el que se encuentran los edificios más nobles de la ciudad que hemos mencionado anteriormente, irás sorteando gran cantidad de tumbas de origen visigodo. Además de atravesar la antigua necrópolis visigoda, también puedes visitar el lugar en el que se levantaba una basílica del mismo periodo. En definitiva, asistirás a una lección de historia escrita en piedra.

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