Huelva, tras las huellas de Colón.

Haciendo turismo por la Costa de la Luz.

Monasterio de La Rábida, Huelva. (*)
Las costas de Huelva han visto a lo largo de su dilatada historia la visita de numerosos pueblos. Allí llegaron Tartesos, Fenicios, Romanos y Árabes. Todos ellos, en mayor o menor medida, dejaron huellas de su presencia en diferentes lugares de la provincia onubense. Pese a ello. La historia hace que conozcamos este pedazo de península, no tanto por las culturas que hasta ella llegaron, sino por la cultura que desde allí se exportó. Es decir, por ser el punto de partida de los viajes de Cristóbal Colón hacia América. Por ello se me antoja interesante recorrer la Costa de la Luz buscando aquellos lugares que, por una u otra razón, tuvieron alguna relevancia en los viajes colombinos hacia el nuevo  mundo. Unos viajes que, sin anacronismos, debemos valorar en su justa medida. Unos viajes que emprendieron unos hombres que, por desesperación, por ánimo aventurero o por simple ambición, se lanzaron hacia lo desconocido del océano Atlántico.



Muelle de las Carabelas, La Rábida. Huelva. (*)
El Monasterio franciscano de la La Rábida puede ser un punto de partida de este recorrido colombino. Se trata de un edificio mudéjar del siglo XIV situado a las afueras de Palos de la Frontera. También encontraréis junto al monasterio un monolito que no estaba allí cuando por estas tierras anduvo Cristobal colón. Es el Monumento a los Descubridores que nos nos recuerda el valor de aquellas gentes que se lazaron al océano en unas embarcaciones semejantes a las que podéis ver en el Muelle de las Carabelas, en la desembocadura del Río Tinto. Se trata de la réplica de las tres naves -Pinta, Niña y Santa María- con las que se realizó el primer viaje hacia el nuevo continente.

Moguer, Huelva. (*)
En el casco urbano de Palos de Moguer son de obligada visita la iglesia gótica de San Jorge Mártir, en cuyas puertas se proclamó la Orden Real de reclutar hombres y armar las naves para el viaje. Muy cerca, en la fuente conocida como la Fontanilla, descubriréis el lugar en el que, según la tradición, se abastecieron de agua las embarcaciones. Por lo tanto, de ese agua bebieron los tripulantes durante los tres meses que duró la expedición hasta que el doce de octubre Rodrigo de Triana diera la alarma de tierra a la vista. Moguer es otro hito de esta historia colombina. De allí partió la Niña en al encuentro del Almirante, No dejéis de visitar en Moguer el convento de Santa Clara.

Piscina y panorámica desde Puerto Antilla Gran Hotel. (*)
Para conocer todo este legado os propongo alojaros en Puerto Antilla Gran Hotel. Se trata de un amplio hotel que cuenta con cuatrocientas habitaciones. Un establecimiento en que comparten espacio los turistas deseosos de reposo en las blancas arenas del Atlántico con aquellos viajeros ávidos de cultura e historia colombina como la que hemos relatado en este artículo. A fin cuentas, los viajeros de hoy en día valoramos más las comodidades de lo que lo hicieron los compañeros de viaje de Cristóbal Colón.

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(*) Imágenes facilitadas por RV EDIPRESS pertenecientes al Patronato de Turismo de Huelva.

2 comentarios:

Paco. dijo...

No sabía que en Huelva había unas réplicas de las carabelas de Colón. En Baiona también hay una réplica de la Niña y en su interior un museo colombino muy interesante.

Jesús Ángel López dijo...

Es cierto que en la ciudad pontevedresa de Baiona hay una réplica de uno de los barcos, pero no es de la Niña, sino de la Pinta. La razón es porque a esa localidad regreso el 1 de marzo de 1493 Martín Alonso Pinzón. Por eso cada marzo se celebra en Baiona La Arribada, para conmemorar aquel hecho.