Curiosidades de la Puerta del Sol de Madrid.

Entre la leyenda y la historia.


Madrid es una de las ciudades más visitadas de España. Sea cual sea el motivo por el que vayas a venir a la capital, la famosa Puerta del Sol, es uno de los lugares que no vas a perderte. Céntrica y muy animada, es uno de los emblemas de la ciudad. Pero, ¿conoces el origen o curiosidades de algunos de sus más famosos monumentos? Demos un paseo por esta famosa plaza y descubrirás detalles que quizás no recuerdes o que aún no conozcas. 



La Mari Blanca. Actualmente se encuentra en la confluencia de la Puerta del Sol con la calle Arenal. Esta conocida estatua ha sido una de las primeras turistas de la ciudad ya que ha estado colocada en otros lugares de la capital. La plaza de las Descalzas Reales, el parque del Retiro, el Museo Nacional o el paseo de Recoletos han sido algunos de los lugares que ha visitado hasta volver al lugar que le corresponde desde 1625. 

El Reloj. Sin ninguna duda es el reloj más famoso de España desde el cual muchos españoles damos la bienvenida al año nuevo. Lo que quizás no sepas es que esta tradición podría no haber formado parte de nuestra cultura si el Ayuntamiento hubiese aceptado la oferta de compra del gobierno de Venezuela en 1952, ya que, las primeras campanadas que se retransmitieron, e hicieron famoso el reloj, fueron en 1962. 

El Km. 0. El famoso km. 0 que madrileños y turistas buscan para quedar o para echarse la foto no corresponde ni con el centro geográfico de la ciudad ni tampoco con el punto geográfico de la península. Lo que si es cierto es que, además de ser el punto de partida de las carreteras radiales, determina los números de las calles de Madrid. El número de la calle más bajo siempre estará en el extremo más cercano a la Puerta del sol

El edificio de Correos. Este edificio es la sede del gobierno de la Comunidad de Madrid. Muchos obstáculos dificultaron su construcción. Fue diseñado por un arquitecto francés contra el que se levantaron los habitantes de la Villa. Cuentan crónicas antiguas que los albañiles encargados de la obra vieron a Satanás y se negaron a volver al trabajo. El arquitecto se vio obligado a dar parte a la Inquisición y un fraile acompaño desde entonces a los albañiles que nunca volvieron a ver nada sospechoso. 

La Mallorquina. La famosa pastelería lleva desde 1894 formando parte de la plaza. Un establecimiento con mucha solera. Al principio fue famosa por sus ensaimadas con chocolate caliente ya que uno de sus dueños era balear. Durante aquella época sus camareros hablaban francés. En la actualidad dos nuevas familias continúan endulzando Madrid con su producto estrella, la napolitana,  y conserva todo el encanto que antaño poseía este establecimiento. 

La estatua de Carlos III. Aunque puede parecer que lleva siglos formando parte de la Puerta del Sol, esta estatua fue realizada a finales de 1994 como homenaje al rey que fue considerado el mejor alcalde de Madrid, aunque él jamás ostento ese cargo. Parece ser que para elegir el lugar de Madrid donde se colocaría la estatua fue convocado un referéndum popular en la misma plaza eligiendo lugares como la Puerta de Alcalá o el palacio Real siendo elegido la famosa Puerta del Sol

El cartel del Tio Pepe. Se ha convertido en un símbolo turístico de Madrid. Sin él la Puerta del Sol no sería lo mismo, o eso piensan muchos madrileños. No es el único cartel que estaba instalado en la famosa plaza. A finales de los años 10 estaba llena de carteles publicitarios. Sería a finales de los años 70 cuando este cartel se quedaría solo iluminando la animada plaza. Pese a su cambio de ubicación aún sigue allí formando parte del paisaje urbano. Aunque a no todo el mundo le gusta, lo que está claro es que ya se ha convertido en un icono del patrimonio cultural de la ciudad. 

El Oso y el Madroño. El Oso y el Madroño forman parte del escudo de la ciudad. Pero no siempre ha sido así. Al principio solo estaba el oso a cuatro patas y no a dos. El oso, o la osa, ya que parece que es hembra, era un animal que abundaba y era fácil verlo por los caminos. El madroño se hizo popular porque se pensaba que podía curar la peste. La unión de ambos símbolos fue un acuerdo entre la Villa y la iglesia católica. Los turistas deben tocar la estatua para tener buena suerte y volver a la ciudad en un futuro próximo.

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