Barranco del Santuario de la Virgen de la Hoz.

Hermoso rincón escondido en la provincia de Guadalajara.

Atravesado por el río Gallo, afluente del Tajo, el Barranco de la Virgen de la Hoz, en la provincia de Guadalajara, es otro más de los parajes mágicos que esconde la cordillera Ibérica. En él se esconde un santuario envuelto por la caprichosa geomorfología con la que se ha recreado la Madre Naturaleza.





Al Este de la provincia de Guadalajara, muy cerca de la bella localidad de Molina de Aragón, se halla el hermoso paraje del Barranco de la Virgen de la Hoz. Este increíble espacio natural forma parte del Parque Natural del Alto Tajo y pertenece al municipio de Corduente. De hecho, en el pueblo de Corduente, cuya población apenas supera los 300 habitantes, se encuentra un centro de interpretación del espacio natural.


El barranco es atravesado por el río Gallo cuyas aguas fluyen prestas a desembocar en el más famoso y caudaloso río Tajo. A ambos lados del cauce se yerguen, altivas y arrogantes, las paredes rocosas de caprichosas formas y tonos ocres. Unos tonos rojizos que contrastan con el verde de los pinares que las envuelven. En el fondo del cauce, junto al río, crece exuberante una vegetación ribereña formada por chopos y sauces cuyo cromatismo torna al ritmo que marcan las estaciones del año.


El nombre del paraje se debe al santuario que se levanta en sus profundidades. Su presencia ya está documentada en el siglo XII y, si bien no presenta un gran valor artístico, si conforma un escenario romántico como pocos. Además del santuario, otras construcciones sirven de restaurante para los miles de excursionistas que cada año llegan hasta este recóndito paraje.

Una actividad imprescindible para los visitantes es ascender por el sendero que parte próximo al santuario. Por él se llega hasta los miradores que se abren en lo alto de las paredes rocosas. Desde esos miradores se obtienen las panorámicas más extraordinarias del lugar. Es desde allí desde donde se aprecia en su verdadera dimensión la magnífica belleza del Barranco de la Virgen de la Hoz


El ascenso hasta los miradores citados requiere cierto esfuerzo, pero tampoco es demasiado exigente. En cualquier caso, merece la pena afrontarlo pues sin las vistas que se contemplan desde arriba, el visitante no será plenamente consciente de la belleza que encierra el lugar.

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