Por las ciénagas del planeta.
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| Alfredo Semprúm (*) |
Viajar descubriendo la belleza que, bien gracias a la naturaleza, bien debido a la mano del hombre, hay distribuida por casi todos los lugares del mundo, o conociendo y charlando con las buenas gentes que por doquier se encuentran, es un gran placer. En eso estaremos de acuerdo todos aquellos a los que nos gusta viajar, y lo hacemos siempre que podemos. Ahora bien, en algunos rincones del mundo, por alguna circunstancia, la belleza de los lugares o la bondad de las gentes de bien han quedado enmascaradas por la avaricia y la maldad de otras gentes que, por desgracia, también las encontraréis por todo el mundo. Donde esto último ha ocurrido, esas malas gentes han convertido esas tierras en poco aptas para que el viajar se convierta en un placer. Un recorrido por esos lugares es lo que nos propone Alfredo Semprún el el libro "Viajes desaconsejables".



