Potes, capital de Liébana, en Cantabria.

A los pies de los Picos de Europa.

Calle de Potes, en Cantabria.
En un valle de acceso complicado de la Comunidad Autónoma de Cantabria se encuentra la comarca de Liébana cuya capital es, sin duda alguna, la coqueta población de Potes. Para llegar hasta allí por carretera, independientemente de la que utilices, deberás de armarte de paciencia. Aunque el asfalto es bueno en todas ellas, se trata de caminos sinuosos con los que debes de salvar las dificultades orográficas que impone el terreno. Si vas desde Palencia, hay que pasar por el puerto de Piedrasluengas, si es desde León, tu obstáculo será el puerto de San Glorio y si llegas desde la costa, es el Desfiladero de la Hermida es el que le va marcando las curvas a la carretera. En cualquiera de los casos, se nos antoja un inconveniente menor dada la belleza con la que te recompensa toda la comarca lebaniega en general, y Potes en particular.


Vista nocturna de Potes, Cantabria.
Ya en la localidad descubrirás que el edificio más representativo es la Torre del Infantado. Esta construcción medieval se ha convertido en el icono más representativo de Potes. Su imagen la verás plasmada en camisetas, cerámicas, llaveros y demás artilugios que sirven para, con un pequeño recuerdo, llevarnos un pedacito de la tierra a nuestro lugar de origen. De hecho, hasta el coqueto hotel en el que tuvimos la suerte de alojarnos tiene, en su honor, el mismo nombre: Hotel Infantado. Este hotel no está en Potes, sino en Ojedo, aunque ambas localidades están tan pegadas, que uno no sabe muy bien donde acaba una y donde empieza la otra.

Productos típicos en una tienda de Potes, Cantabria.
El casco urbano hay que recorrerlo pausadamente. Hay que pasear sus calles repletas de tiendas de productos típicos de la zona deteniéndose en sus escaparates, analizando el arsenal de mercancía que, a modo de recuerdo, el viajero puede cargar en la mochila. Hay que bajar hasta la misma orilla de los ríos Deva y Quiviesa para descubrir, dejándose acariciar por la brisa de sus aguas, las bonitas estampas que nos ofrece la localidad. Si el tiempo acompaña, hay que sentarse en alguna de las terrazas que bares y restaurantes han instalado al abrigo de los soportales para degustar su gastronomía. Hay que dejarse embriagar por el anochecer, cuando la luz natural del sol deja paso a la incandescencia eléctrica. En definitiva, Potes no solo hay que verla sino que hay que abrazarla con todos los sentidos.

Imagen nocturna de la Torre del Infantado, en Potes, Cantabria.
Si además quieres descubrir el ambiente más lúdico del pueblo, el viaje hay que programarlo para el segundo fin de semana de noviembre, cuando se celebra la Fiesta del Orujo, declarada de Interés Turístico Nacional. La fiesta gira en torno a la cata del orujo lebaniego. Al mejor productor de cada año se le galardona con la Alquitara de Oro, que en 2012 recayó en la bodega Picos de Cabariezo.

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