El Ecce Homo de Borja que restauró Cecilia.

Un fenómeno con repercusión internacional.

Ecce Homo de Cecilia en Borja.
En el verano de 2012 una curiosa noticia invadió las primeras páginas de los periódicos generalistas, ocupó titulares en las grandes televisiones y, sobre todo, corrió vertiginosamente por las redes sociales. Fue el resultado final de la restauración que Cecilia Giménez llevó a cabo en un Ecce Homo pintado en uno de los muros del santuario de la Misericordia, situado en la localidad zaragozana de Borja. El eco de la mencionada noticia fue tal que, hasta esta localidad llegaron periodistas de los más remotos lugares del mundo. Todo un fenómeno de repercusión internacional. Ni las más ingeniosas agencias de publicidad hubieran sido capaces de diseñar una campaña con la repercusión que alcanzó durante ese verano el nuevo Ecce Homo de Cecilia.



Fotografiandose delante del Ecce Homo de Cecilia en Borja.
Durante los primeros meses, miles y miles de personas viajaron hasta Borja con la única finalidad de contemplar y fotografiarse ante la imagen del Ecce Homo de Cecilia. Los responsables vieron en ello un filón y la entrada a la capilla del Santuario de la Misericordia, que hasta entonces era gratuita, comenzó a cobrarse. Bien es cierto que un precio simbólico y más que razonable. Con el tiempo, como cabe esperar con estas cosas que alcanzan la fama de forma tan meteórica, ya no llegan las masas de gente que allí acudían durante los primeros meses, pero todavía sigue siendo el principal atractivo de Borja. Nosotros consideramos que merece la pena acercarse hasta allí pues, además de la popular imagen, desde lo alto del monte donde se levanta el santuario se obtienen buenas vistas del Moncayo.
En este mapa muchos turistas indican su lugar de procedencia.
Entre lo mucho que se escribió sobre la restauración de Cecilia, lo hubo en todos los tonos y direcciones. Leímos sátiras, con más o menos gusto, sobre la nueva imagen del Ecce Homo. No faltaron las alabanzas y los elogios. Pero lo más penoso fue cuando la administración intentó hacerse presente con informes inútiles y declaraciones banales. Incluso el morbo tuvo su continuidad tiempo después con el afaire de cura. Pero eso ya es otra historia que no nos interesa aquí.
Estado original, deterioro al que había alcanzado y restauración.
En cuanto a nuestra posición sobre el Ecce Homo de Cecilia, diremos que es una obra a preservar. Un icono que, si se sabe explotar adecuadamente, podrá seguir siendo un foco de atracción turística para la comarca del Campo de Borja. Además, pese a lo mucho que se ha escrito diciendo lo contrario, el valor de la obra restaurada, o destrozada según afirman otros, no tenía gran relevancia. Se trataba de una Ecce Homo pintado por un discreto Elías García Martínez a principios del siglo XX.

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