Los dos monumentos de obligada visita en la ciudad de Jaca.

La Catedral y la Ciudadela.

Cañón en la Ciudadela de Jaca.
La idiosincrasia de la ciudad de Jaca está marcada, sobre todo y ante todo, por su ubicación fronteriza. Una condición por la cual siempre ha sido sede de destacamentos militares. Incluso hoy día, en el que el temido "francés" de antaño, lejos de ser un enemigo, es un gran aliado, la presencia militar continúa. En otro sentido bien diferente, su ubicación próxima a la frontera la ha convertido en la principal puerta de acceso a la Península Ibérica de la Ruta Jacobea. Como consecuencia de estas dos situaciones la ciudad ha heredado sus dos monumentos más emblemáticos: la catedral y la ciudadela.

Catedral de San Pedro.

La catedral jacetana, erigida bajo la advocación de San Pedro, tiene su origen en el hecho de que la ciudad de Jaca fue la primera capital del reino de la corona de Aragón y, como tal, debía contar con una catedral. Pues dicho y hecho.
Exterior de la Catedral de San Pedro de Jaca.
Se trata de un templo románico que, si bien es mucho menos espectacular que otros templos catedralicios de España, su relevancia dentro de la historia del arte es muy reseñable. Además de ser considerada la primera catedral románica levantada en España, posee elementos característicos como el ajedrezado jaqués, una decoración utilizada aquí por primera vez que posteriormente se ha repetido en numerosas iglesias del Camino de Santiago. Otro tanto podríamos decir de la decoración realizada con formas de bolas que acompañan a las arquivoltas de las portadas.
Interior de la Catedral de Jaca.
La ciudadela.

Felipe II fue el encargado de dar la orden de su construcción. No obstante, tardarían bastantes años en concluirla. Destaca el amplio patio de armas de planta pentagonal, la capilla barroca y el profundo foso que la bordea. En su interior también se debe visitar el museo de las miniaturas militares.

Una anécdota de este castillo es que en su extensa historia solo una vez ha estado sitiado. Lo curioso es que en esa ocasión el enemigo se encontraba dentro de la fortaleza. Se trataba de las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia.

Antes de entrar a la ciudadela de Jaca, no olvides echar un vistazo al profundo y amplio foso que la bordea. Descubrirás en él una grata sorpresa: una manada de ciervos que pastan y corretean alegremente por la verde pradera que lo cubre.
Interior de la Ciudadela de Jaca.
Más allá de la catedral y la ciudadela.

Pero no nos engañemos. La mayoría de los turistas que llegan hasta esta ciudad oscense no lo hacen atraídos por la catedral ni por la ciudadela. Son los deportes de alta montaña, especialmente los de invierno, los que han convertido a Jaca en uno de los principales destinos turísticos de los Pirineos. Las proximidades de las estaciones de esquí de Astún y Candanchú son sus principales referentes. Además, la ciudad cuenta con una magnífica pista de hielo.

Al escribir sobre Jaca sería injusto no hacer referencia a toda la comarca de la jacetania, sobre la que ejerce su influencia. A lo largo y ancho de todas estas tierras el viajero encontrará atractivos turísticos de primer orden. Entre ellos podemos citar el conjunto monacal de San Juan de la Peña, cuya imagen ha sido reproducida hasta la saciedad, o la estación fantasma, pero al mismo tiempo espectacular, de Canfranc. Pero lo que más se prodiga son las pequeñas y encantadoras iglesias románicas en torno a las cuales se han ido configurando los pueblos. Para ilustrar lo que acabamos de decir sirvan de ejemplo las iglesias de Santa María y San Caprasio ambas en Santa Cruz de la Serós.

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