Santa Cruz de la Serós.

Un pueblo en el que merece la pena detenerse para visitarlo.

Muchos de los viajeros que acuden a visitar el famoso monasterio de San Juan de la Peña pasan junto al bonito pueblo de Santa Cruz de la Serós sin detenerse. Craso error, pues esta población posee dos joyas arquitectónicas que, si bien no alcanzan el extraordinario valor del monasterio al que dirigen sus pasos, también deben ser tenidas en cuenta. Estas dos joyas son las iglesias de Santa María y la de San Caprasio, ambas, como San Juan de la Peña, románicas.


La localidad oscense de Santa Cruz de la Serós se encuentra en la comarca de la Jacetania, en el valle del río Aragón, a 15 kilómetros de Jaca. Desde la misma localidad arranca la sinuosa carretera por la que, tras una larga ascensión se llega, primero, al monasterio románico de San Juan de la Peña, y después, a una cómoda hospedería cuyas instalaciones se ubican en el monasterio que vino a sustituir al anterior. Esta privilegiada localización de Santa Cruz de la Serós ha sido un gran incentivo para que varias instalaciones hosteleras hayan abierto allí sus puertas aprovechando el flujo de turistas que atraen los monumentos citados.

Detalle de Santa Cruz de la Serós.

Pero más que por una parada logística, en este pueblo hay que detenerse por otras razones. En primer lugar, porque cuenta con dos monumentos extraordinarios que bien merece la pena visitar. Por otro lado, porque es un cuidado pueblo que, valorado en su conjunto, puede ser considerado uno de los más bonitos de Huesca. Se han conservado muchos elementos arquitectónicos tradicionales al tiempo que las nuevas construcciones se han llevado a cabo con bastante buen gusto.

La iglesia de Santa María es el edificio más relevante. Es Monumento Nacional desde 1931 y Bien de Interés Cultural desde 2005. Esta iglesia es actualmente la parroquia del pueblo, pero en sus orígenes era la capilla de un convento de monjas benedictinas. Así fue desde el siglo XI, cuando se cree que fue construida, hasta el XVI. A partir de esa época sus moradoras se fueron y, con ello, poco a poco, el resto del convento fue desapareciendo.

Iglesia de Santa María de Santa Cruz de ls Serós.

En el convento de Santa María, habida cuenta de que el Reino de Aragón se limitaba a estas tierras del norte, acogió entre sus muros a muchas cortesanas y damas de la alta sociedad. Pero con el avance de la reconquista, este convento entró en declive.

Con la marcha definitiva de las monjas, la parroquia se trasladó desde la iglesia de San Caprasio a la de Santa María y, de este modo, esta, a diferencia de lo que sucedió con el resto del convento, se conservó. Ahora bien, la de San Caprasio quedó relegada a un segundo plano.

Iglesia de San Caprasio de Santa Cruz de la Serós.

La iglesia de San Caprasio es de estilo románico lombardo como así lo delatan los arquillos ciegos con los que se decoran la parte superior de sus muros. También fue construida en el siglo XI y ha sido declarada Bien de Interés Cultural.

Para concluir, hay que saber que Sorós es un apócope de sorores, en referencia a las monjas que habitaban el monasterio de Santa María.

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