Castillo de Belmonte, en Cuenca.

En un lugar de la Mancha...

El Castillo de Belmonte es uno de los más fotogénicos que se pueden encontrar, no solo en la provincia de Cuenca, sino también en todo el territorio nacional. A sus espaldas carga el relevante papel representado en ciertos periodos de la historia de España. En la historia del cine también ha escrito su pequeña página al haber servido como localización en algunas películas. Por todo ello, este monumento es una visita obligada a la que sus propietarios le han añadido valor a través de diversas iniciativas.

El Castillo de Belmonte fue mandado construir por don Juan Pacheco, primer Marqués de Villena, en 1456, durando las obras 20 años. Don Juan Pacheco fue el principal valedor de Juana la Beltraneja frente a Isabel la Católica para la sucesión de Enrique IV en el trono de Castilla. El resultado de la disputa ya lo conocemos, habiéndose firmado la paz en este castillo.

Desde entonces, el castillo ha vivido constantes momentos de declive, salvo algún otro de esplendor, como cuando la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, acometió importantes obras de restauración. Otros usos que ha tenido el castillo han sido el de prisión. Así ocurrió durante la Guerra de Sucesión, con la que los Austrias dieron paso a los Borbones, o en la Guerra de la Independencia tras la invasión Napoleónica, e incluso durante la Guerra Civil del 36.


Pese a todos estos avatares, el edificio se ha mantenido con bastante buen porte. Tal es así que entre sus muros han paseado actores como Charlton Heston o Sophia Loren entre otros, pues la fortaleza belmonteña ha servido como localización para numerosos largometrajes.

En el edificio, además de su imagen exterior, con sus almenas, torres  y murallas que descienden por las laderas del cerro de San Cristóbal hasta el caserío, destacan sus dependencias interiores. Recientemente restauradas, en ellas se conservan magníficos artesonados. En el patio central sobresalen sus fachadas de ladrillos con arcos apuntados lo que le delata su estilo gótico mudéjar.


Actualmente el castillo sigue siendo propiedad de los descendientes de su promotor y en él se organizan numerosas actividades para aumentar su atractivo turístico. Batallas de lucha medieval, visitas teatralizadas, cetrería..., dependiendo de la época, son otras tantas razones por las que merece la pena viajar hasta este lugar de la Mancha cuyo nombre es Belmonte.  

Si bien es cierto que el Castillo es el principal reclamo de esta población, el viajero no debe marcharse de la localidad sin antes visitar la colegiata de San Bartolomé. Un templo de aires catedralicios que da idea de la importancia que este lugar tuvo en el pasado. Entre los belmonteños más ilustres hay que destacar a Fray Luis de León, que nació aquí en 1528.

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