El Alcázar de Segovia.

Una fortaleza de aires centroeuropeos en la Meseta Castellana.


Alcázar de Segovia.
El Alcázar es uno de los edificios más singulares de la ciudad de Segovia. No obstante, dada la majestuosidad que presenta la estampa bimilenaria del Acueducto, el Alcázar ha quedado relegado a un segundo plano. Gran injusticia ésta ya que este castillo, en cualquier otra ciudad, sería altamente venerado por sus conciudadanos. Pero claro, el Acueducto es mucho acueducto, y vivir a su sombra no siempre es fácil. Aun así, pese a los envites del tiempo, su imagen altiva nos traslada a otras épocas. Incluso me atrevería a decir que a otros lugares, pues su imagen, por muy vista que la tengamos, nos resulta extraña en las sobrias tierras castellanas.


Torre de Juan II del Alcázar de Segovia.
Sus orígenes hay que buscarlos en tiempo de los romanos. Algún sillar de características similares a los utilizados en el Acueducto dan a entender que en este lugar se asentó alguna fortaleza romana. Pese a ello, es en el siglo XII donde hay que buscar los orígenes de la construcción actual, aunque la primera construcción dista mucho de la imagen que observamos hoy en día. Varias reconstrucciones han ido configurando el estado actual del edificio que tenemos ante nuestros ojos. Una de las más determinantes fue la que se produjo bajo el reinado de Felipe II.
Panorámica del Alcázar de Segovia.
Según nos acercamos a su entrada, lo primera que salta a la vista es la recia torre del homenaje, a cuyos pies se levanta el puente levadizo que da acceso a su interior. Pero esta no es la mejor estampa que ofrece el Alcázar de Segovia. Hay que bajar hasta la vega en la que se unen en un solo cauce las aguas de los ríos Eresma y Clamores. Es desde ese punto desde donde podemos disfrutar de las mejores panorámicas del Alcázar segoviano. Desde allí vemos como la planta del edificio se ha ido adaptando a la caprichosa morfología del terreno sobre el que se levanta. Pero sobre todo nos llamarán la atención los tejados cónicos que coronan algunas de sus torres.
Típico esgrafiado segoviano en los muros del Acázar.
Las torres cónicas descritas anteriormente, junto a la utilización de la pizarra en sus cubiertas son las que nos hacen pensar que esta fortaleza es más propia de Centroeuropa que de la Meseta castellana. Pero cuando nos acercamos a sus muros y vemos marcado en sus paredes el típico esgrafiado segoviano, nos vuelve la razón de nuevo a las calles segovianas en las que se ha hecho de este elemento constructivo toda una seña de identidad de esta provincia.

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