La Granja de San Ildefonso.

Vivir a cuerpo de Rey. 

Detalle de los jardines.
Los grandes palacios que nos han legado las monarquías de la vieja Europa son el mejor testimonio del poder omnímodo que ostentó en tiempos pasados la realeza. El Palacio de la Granja de San Ildefonso es un buen ejemplo de lo que acabamos de escribir. Aun así, es necesario concretar que la majestuosidad en este Real Sitio se halla, no tanto en el interior del edificio, sino en el entorno que le rodea: las fuentes y jardines con el incomparable telón de fondo de la Sierra de Navacerrada.
Ante el caluroso estío de la capital de España, los monarcas buscaron un lugar en el que las temperaturas fueran más suaves. Ese lugar lo encontraron a pocos kilómetros de la ciudad de Segovia, donde unos monjes habían fundado con anterioridad un monasterio. -La habilidad de los monjes para encontrar y establecerse en parajes de extraordinaria belleza también ha quedado sobradamente probada a los largo de la historia.-


Jardines de la Granja de san Ildefonso.
Una vez elegido el lugar adecuado, los fondos de las arcas reales hicieron venir a los mejores arquitectos, escultores y pintores de la época. En la construcción de este palacio se puso especial empeño en el diseño de los jardines y las innumerables fuentes que los decoran. Si por algo es conocido este palacio es por sus jardines. Os recomiendo que los recorráis con toda la parsimonia que os sea posible. De ese modo podréis imaginaros, en un entorno lleno de romanticismo, los cortejos reales de una tarde de verano.
Fuente de Neptuno en la Granja de san Ildefonso.
Sería todo un lujo poder ser inquilino durante unos días de tan regia morada. Como ese sueño no es posible, sabed que, junto al palacio, la red de Paradores Nacionales de Turismo ha abierto uno de sus últimos establecimientos. Sin duda, allí también se puede vivir a cuerpo de rey, aunque después haya que pasar por recepción para saldar la cuenta.
Detalle de un grupo escultórico en los jardines.
Esta villa segoviana no ofrece al viajero solo la naturaleza domesticada de los reales jardines. En su privilegiado entorno también encontraréis una serie de parajes naturales de especial belleza, en los que el pino albar alcanza gran protagonismo. En la carretera que desde la Granja de San Ildefonso se dirige hacia el puerto de Navacerrada, a los pies mismos del gran macizo montañoso, hay dos áreas recreativas muy interesantes. Son "Los Asientos" y "La Boca del Asno". Especialmente atractiva encuentro la segunda donde, además de estar perfectamente señalizados dos senderos con un recorrido sencillo junto al curso fluvial del Eresma, hay habilitado un centro de interpretación para conocer la flora y la fauna de la zona. El único inconveniente de estos parajes es que durante los fines de semana se encuentran muy saturados de visitantes.


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