Cabo de Gata, un reducto de costa virgen en el Mediterráneo.

Paraje natural de especial relevancia.

Las Sirenas en el Cabo de Gata.
Aunque parezca mentira, todavía es posible encontrar algún tramo de costa mediterránea en la que el urbanismo salvaje no lo ha invadido todo. Para comprobarlo, basta con acercarse hasta el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar. Allí, en esta esquina de la Costa almeriense, la línea de luces que delimitan el litoral, y que a su manera marca el grado de urbanización costera, se interrumpe de tal modo que durante la noche el faro del Cabo de Gata más parece indicar la presencia de una isla que un entrante de la península en el mar como es en realidad. Este hecho me parece motivo suficiente para la declaración de este territorio como Parque Natural. Por cierto, esta es solo una de las múltiples figuras de protección paisajística con la que cuenta. Geoparque, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Reserva de la Biosfera o Humedal de Importancia Internacional son otras figuras administrativas con las que ha sido reconocido.


Faro del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.
Cuando uno se acerca al Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar conviene que antes se pase por alguno de los centros de interpretación. El de Las Amoladeras puede ser una buena propuesta, aunque todo depende desde donde se acceda. En ellos el visitante podrá entender la importancia de la flora y la fauna que se encontrará durante su recorrido. Una flora cuya importancia radica en haber sido capaz de adaptarse a las duras condiciones climatológicas marcadas por sus bajos valores pluviométricos. Para disfrutar de su fauna, nada mejor que contemplarla desde alguno de los miradores que hay hacia Las Salinas, donde la presencia de las aves es permanente.
Las Salinas, en el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.
Las tierras que conforman el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar son de origen volcánico, lo cual, además de darle una tonalidad peculiar al territorio, ha generado una caprichosa geomorfología en sus acantilados entre los que se encajan calas encantadoras. La playa de Los Genoveses o la de Monsul, son posiblemente las más conocidas, pero, ni mucho menos, las únicas. Entre los acantilados más espectaculares hay que citar el paraje conocido como Las Sirenas.
Panel informativo en el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.
Pese a todo lo dicho anteriormente, quizá, uno de sus mayores atractivos se encuentra bajo el agua, lo cual solo está al alcance de quienes de atrevan a practicar submarinismo. Si no tienes experiencia en ello, tampoco hay que preocuparse, pues en la zona existen bastantes empresas con las que puedes contratar los equipos necesarios y adquirir los conocimientos mínimos para adentrarte en el maravilloso mundo submarino que esconde el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.

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2 comentarios:

María Grau dijo...

Es un sitio que merece le pena por lo bonito, agreste y virgen. Yo este año repito. Un saludo.

Jesus Angel Lopez dijo...

Y entre acantilado y acantilado hay unas calas preciosas....