Calle Mayor de Madrid.

Un lugar histórico de imprescindible visita.

Recuerdo del atentado a Alfonso XIII.
Hay ciudades que, pese a la inmensidad del nombre de algunas de sus calles, éstas reflejan una realidad mucho más modesta. La Calle Mayor  de Madrid es un buen ejemplo de ello. Lo es porque su longitud, comparada con otras muchas calles de la capital, es más bien corta. Tampoco en ella se yerguen edificios con el empaque suficiente que con tan mayúsculo nombre cabría esperar. Más todavía, aquellos transeuntes curiosos pueden ver en el número 61 la que es considerada casa más estrecha de la capital. Entonces, ¿qué tiene para haber sido bautizada con tal nombre? Su historia. En ella no solo se han vivido momentos de relevancia histórica para el devenir de España, sino que además forma parte del viejo Madrid.





La Calle Mayor puede presumir de su estratégica posición al vertebrar algunas de las plazas más emblemáticas de la ciudad. Arranca su recorrido en la famosa Puerta del Sol, en torno a la cual se configuró el sistema radial de carreteras de España. Tras acercarse de modo tangencial a la Plaza Mayor, pasa junto a la Plaza de la Villa para, muy pronto, morir en la Calle Bailén, en el punto en el que la moderna Catedral de La Almudena muestra su ábside.
Cartel de la Calle Mayor de Madrid.

En la Plaza de la Villa, hasta no hace muchos años, se encontraba el Ayuntamiento de Madrid. Y esto si le daba relevancia a la calle, pues una de las fachadas del consistorio abría puertas, ventanas y hasta balcones a la Calle Mayor. Pero desde que siendo alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz Gallardón, se decidió trasladar la sede del gobierno municipal al Palacio de las Comunicaciones, en la Plaza de Cibeles, el edificio del antiguo Ayuntamiento ha perdido prestigio. Y junto al edificio, la plaza y la calle que le daban acceso. 

Otro factor que empequeñece a la Calle Mayor es que, pese a encontrarse entre calles en las que ya se ha restringido el tráfico de vehículos, ella no ha tenido la misma suerte. Por ello los transeúntes, que son quienes humanizan las ciudades y llenan de vitalidad las calles, todavía no pueden andar por ella a sus anchas, permaneciendo en un segundo plano.
Calle Mayor de Madrid.

Aún con todo lo dicho anteriormente, en la Calle Mayor encontramos motivos para que luzca con orgullo su pomposo nombre. Ya comentamos que enlaza plazas emblemáticas de la ciudad. Incluso en ella encontramos algún edificio que, sin obtener el calificativo de sobresaliente, muestra cierto interés. Pero sobre todo, la Calle Mayor vivió en sus recovecos acontecimientos históricos de primer orden. Uno de ellos, quizá el de mayor trascendencia, fue el atentado que sufrió Alfonso XIII el día de su boda, el 31 de mayo de 1906. Un horrendo incidente provocado por el anarquista Mateo Morral que, si bien no causó daños al monarca, si acabó con la vida de veinticuatro civiles que estaban viendo el paso del cortejo.

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