Plaza Mayor de Ocaña.


Una de las más apreciadas de toda España.

La Plaza Mayor de Ocaña se nos presenta como una plaza de diseño en la que todo está perfectamente planificado y ejecutado. Proporciones, uniformidad de los materiales utilizados en su construcción, ordenación de balcones, alineado de las buhardillas, y hasta su ubicación dentro del casco urbano. Nada parece que sobre, ni nada echamos en falta en un recinto que bien merece un alto en el camino del viajero errante. Disfrutar de una caña sentado en una de sus terrazas es un placer sencillo, pero extraordinario.


La localidad toledana de Ocaña es conocida por dos cosas: su cárcel y la plaza Mayor. Ya que como muy bien intuirán, no es este sitio de hablar de cárceles, es lo segundo lo que nos ha llevado a este lugar. En algún sitio he llegado a leer que es la tercera plaza mayor de España, tras las de Salamanca y Madrid. Un tanto atrevida me parece esta afirmación, pues nuestra geografía es rica en grandes y hermosas plazas. Aunque, haciendo uso del refranero popular, “cuando el río suena, agua lleva”.
Panorámica de la Plaza Mayor de Ocaña.
Nada más acceder desde alguna de la calles, a través de sus arcadas, al interior del recinto, uno entiende rápidamente que esté tan bien considerada. El orden en situarla nos resulta hasta baladí. Lo que parece obvio es que sí es una gran plaza, y que bien puede considerarse como una de las más señeras de nuestro país. Tal es así que corre por ahí un dicho según el cual alguien, sorprendido ante la majestuosidad de la misma, preguntó lapidariamente: “¿dónde se encuentra el pueblo de esta plaza?” La irónica pregunta ha quedado como una de las descripciones más clarividentes del lugar.
Soportales de la Plaza Mayor de Ocaña.
La obra fue comenzada a construirse en el siglo XVIII, más concretamente en 1777, a instancias del rey Carlos III, y bajo la dirección de Francisco Sánchez de Madrid. Es de estilo barroco, aunque, como tantas veces ocurre en este nuestro país, las obras no se completaron hasta mucho tiempo después. Fue en 1961, hace ahora poco más de medio siglo cuando se terminó de cerrar el recinto. Pocos años después, en 1981, fue declarada Monumento Histórico Artístico.

La homogeneidad de los cuatro lados es tal que, solo la torre que se levanta sobre el ayuntamiento albergando una centenaria campana, parece romper tanta monotonía. Otro dato a tener en cuenta es que aunque parece cuadrada, no lo es. Dos de los lados tienen 17 arcos en tanto que los otros dos tienen 18. Así pues, contradiciendo nuestra primera impresión, su planta es rectangular.
Detalle de la Plaza Mayor de Ocaña.
También resulta llamativo el material tan pobre utilizado para una construcción tan monumental. Salvo los pilares de las arcadas, en las que se utilizó la característica piedra blanca de la vecina localidad de Colmenar de Oreja, toda la fábrica es de ladrillo.

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